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 ¿Un chico de la familia real?

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Sáb Mar 31, 2012 3:24 pm

Takeshi no podía dormir, por lo que ahora se encontraba disfrutando de esas manitas aferradas a su cuerpo, esos cortos brazos buscando apretarlo más y más contra sí, apenas se daba cuenta de lo que ese príncipe era en realidad al final de todo, un niño, sólo un niño que estaba enfrentándose él solo a todo aquello, a toda esas locuras que habían pasado, ¿Por qué se lo había llevado aquella vez? bueno es que entonces todo parecía ser más sencillo de lo que había resultado en realidad: absoluto fracaso. Se atrevió a llevar su mano a los cabellos ajenos y sus dedos se enredaron en esas hebras plateadas y suaves como la seda, con un todque sutil, tan delicado, como si estuviera acariciando a una quebradiza rosa -Aquí estoy...aquí estoy...Shiro...-Contestó aquel susurro mirando el techo perdidamente, su brazo rodeó esa figura delgadita y cálida, pegándola contra sí y sus cabellos negros ocultaron la expresión rota de su rostro, el encoger el rostro, pegándolo a la mejilla ajena-...tenemos...que despedirnos...ahora-Musitó, mientras los primeros rayos del alba comenzaban a inundar el tranquilo pueblo, podía verlo atra vés de esa ventana sobre ello, que anunciaba que el momento había llegado.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Sáb Mar 31, 2012 4:46 pm

Se quedó aferrado del samurai el resto de la noche, durmiendo placido ahora que sus brazos le rodeaban de manera protectora. El resto del tiempo se le hizo sereno pues no tenían sueño alguno, su mente solo parecía flotar en un vacío oscuro, aletargado, donde todo era sereno. Una respiración cálida contra la suya le hizo sonrojarse de manera delicada. Aunque no se diera cuenta, su subconsciente recordaría esa sensación, ese tacto suave y amable en su cabeza, y especialmente aquella noche en que habían dormido juntos, porque no sabía que pasaría al día siguiente.

Los rayos del alba se colaron por la ventana al ir subiendo más el sol en el cielo matutino, y pronto acertaron a acariciar ambos rostros de manera suave, como en una tenue y cálida caricia, logrando con esto que el príncipe se despertara. Abrió sus orbes turquesa un instante, recobrando la conciencia, dándose cuenta de donde estaba, de lo que hacía... y como en sueños lo había buscado. Se sonrojó más aún por ello, sin embargo no se movió. Le gustaba y podía admitirlo para si mismo. Se preguntó si Takeshi se habría dado cuenta de que estaba despierto.

Sin embargo pronto reconoció un sonido que le heló la sangre; una trompeta... ¡El sonido de los ejercitos de su hermano! Siempre los escuchaba en la mañana cuando se formaban en el castillo, el sonido era inconfundible. Fue entonces cuando, muy a su pesar tuvo que separarse, mirando a los ojos a Takeshi con preocupación. En ese estado lo iban a lastimar, pero no sabía que decirle porque sabía que nada iba a impedir que peleara.- No quiero que te maten...- Fue lo único que pudo decir. Era su forma de decirle "Ten cuidado" pues sus brazos poco a poco habían dejado de rodearle, como dejandole ir a la batalla.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Vie Abr 06, 2012 7:44 pm

Takeshi lo miró también, pero lo que había en sus ojos era un incendio de convicción, ya nada iba a detenerle, era el deber lo que asomaba a esos ojos negros, su destino, sabía que moriría y no le importaba. Se levantó lentamente cuando lo soltó, sintiéndose más mejorado que la noche anterior, por lo menos para caminar con dignidad hasta hacerles frente a los soldados-Eso es inevitable...-Contestó solamente, apartando los ojos de los suyos, era la última vez que se mirarían, seguramente, por lo que hubiera querido no tener que haberlos visto por última vez, llenos de toda es angustia y culpa. Se fue al rincón donde había quedado abandonada su armadura junto con el equipaje y se la puso. Mientras afuera se escuchaba todo el desastre que estaban haciendo los soldados, los gritos de las mujeres, el llanto de los niños, correteos inútiles, porque trataban de huir de su desgracia: gente inocente estaba muriendo en llamas, gente que no tenía la culpa de su capricho, iba a vengarlos a todos y moriría con honor, por todos ellos. Tomó su espada, abandonó el abrigo con el que ambos se habían cubierto la noche anterior, y con el que habían vivido tantas cosas, era una forma de obsequiarle esos recuerdos y su aroma, para siempre-Cuando todo termine...sólo vete a casa...-Fueron las únicas palabras que le dijo, pero ni siquiera se volteó a mirarlo, salió de la habitación. Bajó las escaleras y salió a las calles, todo ardía, los cadáveres estaban sobre el suelo
-¡Encuéntrenlos! ¡Están aquí, lo sé!-Gritoneaba sus órdenes, el que seguramente era el líder, ordenando a los soldados que saquearan y destruyeran todo a su paso, en medio de su búsqueda
-¡¿Qué estás buscando?! Aquí estoy...-Le gritó Takeshi, parado frente a él, a unos cuantos metros. En absoluto no sentía miedo, sino ira, una ira que le daba fuerzas sobrehumanas, que lo hacía sentirse capaz de todo.
El líder se giró a mirarlo y lo reconoció-Arishima...-Siseó con odio-¡Qué bajo caíste!-Lo miraba como a una escoria-¡Alto!-Le gritó a sus tropas, pero no todos lo escucharon, sólo unos cuantos, a lo mucho unos 6 o 7 y se acercaron.

-¿¡Dónde está el príncipe?!-Le preguntó aquel a Takeshi, mirándolo profundamente a los ojos-¿Lo mataste...?-Analizó esa mirada para tratar de saber la respuesta a su pregunta
-¿Crees que te lo voy a dar tan fácil? ¿así como así?...-Eso era como una insinuación de que seguía vivo
-¿¡Pretendes pelear tú solo?! ¡¿Acaso ya enloqueciste?!-Le preguntó, pero la mirada de Takeshi seguía helada, impasible al igual que él, que permanecía inmutable ahí de pie.-¿Lo que quieres es tu honor, eh? ¿Qué de honor puede tener lo que hiciste? ¡No queda ni uno solo de tus hombres!-Le aclaró-Todos murieron por tu causa...-Le recordó, como si no lo supiera Takeshi
Takeshi sujetó de forma amenazadora la empuñadura de su espada, como una respuesta obvia de que, ante cualquier indicio de ataque saltaría contra cualquiera
-Eres un imbécil Arishima...pero si eso es lo que quieres...de todas formas pensaba aniquilarte...¡Pero adelante! ¡Mátenlo ustedes!-Les ordenó a sus hombres quienes se fueron contra él de inmediato.
El samurai comenzó a pelear como una máquina asesina, a pesar de todo, peleaba de forma increíble, sus movimientos era difícil seguirlos, se volvía contra uno y luego arremetía contra otro que estuviera detrás, con una facilidad que no le duraría mucho, porque ya comenzaba a resentir el dolor, lo cual lo fatigaba lentamente aunque lo ignorara su mente, su cuerpo no podía hacerlo del todo. El líder no podía creerlo, ya había derrotado a 5 y seguía peleando, no tardaba en dar la órden de que acabaran con él.




Se sintió aprehensivo cuando lo sintió apartarse de su lado. Sabía que lo que pasaría era inevitable, aunque hubiera intentado evitar pensarlo la noche entera. ¿De que servía ahora haberlo salvado del dragón? Igualmente iba a morir aunque él no lo quisiera. Por un momento se sintió culpable, pues sabía que por su causa sería la muerte ajena y ello le sentaba terriblemente. Afuera se oían los gritos y el avance de las tropas, pero él no estaba preocupado por otra persona que no fuera Takeshi. Escuchó sus palabras y ante ellas, dos sendas lágrimas se le deslizaron por las mejillas mientras solo lo veía marcharse.
No lo volvería a ver. Se quedó ahí en el camastro un instante, intentando asimilarlo en un instante que se le hizo eterno. Entonces su nombre se coló en un grito que casi aturdió sus timpanos cuando el líder del ejercito le llamó. Corrió entonces a la ventana, observandolo, viendo como aquellos soldados se le acercaban, lo arrinconaban. "¡Takeshi! ¡Cuidado!" gritó su mente mientras miraba a través de la ventana en un acto impulsivo. Como fuera, tenía que salvarlo, no podía verle morir por su culpa. Sin importarle su aspecto, se lanzó escaleras abajo pero la encargada de la posada no quiso dejarlo salir para que no se lastimara. ¡Pero él debía salir! ¡Debía salvarlo!

A través de las rendijas de las puertas y ventanas podía verle peleando contra todos aquellos soldados que se le fueron encima, sorprendiendose de que pareciera acabarlos con tanta facilidad. Sin embargo, veía en su rostro que poco a poco estaba agotandose, y pronto caería derrotado aunque sus espiritu quisiera pelear. Tenía que conseguir salir para entonces.

Decidido, decidió dar la vuelta, tratar de encontrar una salida trasera. Tenía que llegar a tiempo, tenía que salvarlo a como diera lugar. No podía mancharse sus manos con su sangre, no de nuevo. No podía dejar que su único recuerdo fuera el abrigo que le había dejado, tenía que salvarlo a como diera lugar.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Vie Abr 06, 2012 7:45 pm

El samurai se debatió de forma heróica e increíble, tanto así, que el líder sintió pena de mandarle a todos y hasta en el fondo lo admiró muchísimo por su valor. Derrotó a otros 5 pero aún quedaban muchísimos como para que pudiera ganar, empezó a disminuir sus bloqueos con la espada y hubieron algunos ataques que sí lo hirieron, una espada se clavó en su pantorrilla y otra le atravesó el brazo, pero no le importó seguía peleando, muchos ya ni siquiera se atrevían a acercarse a pelear, lo miraban con el asombro y la admiración plasmados en sus rostros, algunos agacharon la mirada, esperando verlo caer. La herida del día anterior se abrió por el esfuerzo que hacía y comenzó a ayudar a que se desangrara junto con las otras heridas, pero seguía sin importarle, su resistencia era sencillamente sobrehumana, empezó a jadear, con brutalidad, una nueva espada le abrió una profunda herida en el hombro y lo hizo caer de rodillas en el piso por fin, después de tanta batalla, pero seguía rehuyendo a todos, apuntándoles con la espada desde el piso para advertirles que todavía no se había rendido.

Fue cuando el líder se adelantó un paso y levantó una mano, anunciando que se detuvieran, con la espada le apuntó al cuello-Me corresponde terminar con tu vida...-Anunció simplemente, el resto de los hombres se apartó, todos lo miraban deseando que no lo hiciera pero nadie dijo nada. Takeshi, simplemente lo miraba a los ojos con una frialdad imperturbable que atemorizaba, procurando sostener la imagen de Shiro sonriéndole aunque fuera sólo en un patético recuerdo, le permitiría morirse feliz.




Rodeando el edificio, logró conseguir una manera de salir, teniendo que saltarse una cerca enorme para poder salir, y aunque ello le ocasionó que se falseara el tobillo no le importo. Corrió como pudo, rodeando el edificio, metiéndose entre zarzales y arbustos que lograron romper su hermoso kimono, pero tampoco le importó, tenía que salvarlo, tenía que salvar a Takeshi como el otro le había salvado a él. Cuando pudo tener una visión del "campo de batalla" con Takeshi en el suelo y el jefe de las tropas de su hermano, apuntándole al cuello con su espada. - ¡BASTA! - Gritó con toda su fuerza, para detener a aquel capitán, no lo mataría. Sin embargo, nadie pareció escucharlo. Corrió hasta donde estaban los soldados, que rodeaban a Takeshi y al capitán, tratando de escurrirse entre ellos, pero tomándole por un crío, no le permitieron el paso. Tuvo que forcejear para intentar pasar, a golpes y entre maldiciones, y cuando finalmente logró quedar en medio del círculo, volvió a gritar que se detuviera, interponiéndose entre los dos hombres, dejando que la espada del capitán le apuntara en el pecho, justo al corazón. Le miro entonces con enojo, ceñudo, haciendo uso de todo su porte como príncipe que los soldados pronto notaron, comenzando a murmurar entre si.- No te atrevas a tocarlo... Y es una orden...- Musitó, serio, mirándole casi amenazador con aquellos ojos turquesa muy similares en poder y seriedad a los de Keiko cuando se lo proponía.- ¿No venía por mí, capitán? - Inquirió, con sorna - Ya me encontró, así que déjelo en paz - Ordenó, para evitar que lo matara, aunque sabía que no serviría de mucho. Al menos tenía el factor sorpresa de su lado pues, a pesar de su aspecto, su porte seguía siendo el de un príncipe y por ende, debían tratarlo como tal, eso era lo que él pensaba.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Vie Abr 06, 2012 8:24 pm

Takeshi, que ya estaba esperando la muerte escuchó de repente ese grito y abrió muy grandes los ojos, miró a los lados buscando de donde provenía, pero el montón de soldados "espectadores", del espectáculo que sería su pronta muerte, no le permitieron ver nada. No lo vio sino hasta que logró llegar hasta ellos, justamente se interpuso cuando el líder del ejército imperial estaba apunto de clavarle la espada en el cuello en un movimiento certero y simple, afortundamente se quedó paralizado, porque habría atravesado a ese necio y tonto príncipe que se metió en medio justo en aquel momento.

-¡Príncipe Shiro!-Se mostró claramente sobresaltado al enfocar la mirada y reconocerlo, hizo una reverencia con la cabeza, llevándose la mano libre al pecho, sus hombres imitaron la reverencia también y Takeshi simplemente estaba en shock
-No sabe el gusto que me da verlo pero...¡mírese! en qué condiciones lo tenía este miserable...¿Por qué está defendiéndolo ahora? ¿Acaso lo amenazo acerca de algo? No debe preocuparse más...príncipe, este hombre ya no tiene ejército...ni tiene nada, ha perdido todo, hasta su honor, es un favor el que le estoy haciendo al matarlo...-Dijo aquellas palabras en un tono afilado para que le hirieran al samurai que permanecía silencioso, mirando al príncipe y al capitán en turnos, sin terminar de entender porqué Shiro, había hecho una estupidez semejante como meterse en medio
-así que...no tiene nada que temer, déjelo que muera ahora...es un privilegio para él que le demos muerte sin que tenga que enfrentarse a los juicios que le harían si lo llevamos al castillo...-Agregó en tono severo-Quien sabe que le haría el emperador Keiko si lo dejamos a su merced...usted bien conoce a su majestad serenísima, señor...-Le expicaba el capitán mientras todos guardaban silencio, atentos en lo que ocurría.
-No te metas...-Le murmuró Takeshi a Shiro, pero estaba comenzando a sentirse mareado, otra vez por la pérdida de sangre; otra vez estaba al borde de la muerte, a expensas de su odioso, querido príncipe.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Sáb Abr 07, 2012 3:25 pm

Shiro escuchó todo lo que le decía el capitán, frunciendo cada vez más y más el ceño. No entendía nada, ¡Era un estúpido! Nada de lo que decía tenía sentido y si bien algunas cosas eran verdaderas, ya había constantado de que Takeshi no le hubiera hecho algo malo. Sobradas oportunidades tuvo de hacerlo y no lo hizo, por lo mismo no dudaría de él solo por las palabras ajenas. Le miró por encima del hombro, notandolo cabizbajo y... ¿Mareado? Si intentaba pelear de nuevo seguro se iba a desmayar. Volvió a mirar serio al capitán. - He dicho que no capitán, mi orden es que no lo mate - Repitió en el mismo tono serio, seco y helado del que era participe cuando le hacían enojar - No quiero que nadie más le ponga una mano encima a este hombre, ya lo he dicho - Repitió - Él va a ser juzgado por mi hermano sin importar lo que haya hecho y jurará lealtad a la familia imperial...- Señaló. Era la única forma de salvarle la vida, qsu lealtad. - Aunque pueda parecer lo contrario, ya me ha salvado una vez y para hacer caso a mi honor debo concederle la oportunidad de defenderse frente a mi hermano - No se movió ni un ápice de su postura - Así que quiero que le dejen en paz... ¡Bajen todos sus armas! - Exclamó, con ambos brazos extendidos en cruz frente al otro. Se arrojaría sobre él de ser necesario para protegerlo - Y detenga ya a sus tropas, capitán, esta gente no tiene la culpa de lo que ha pasado... Pero esto lo sabrá mi hermano si usted no me obedece - Le amenazó como última instancia para que le obedeciera sin rechistar.


El capitán lo miraba de forma crédula, que tomara esa actitud de repente, tan autoritaria...era increíble de cierta manera, porque él no se veía que fuera así, se veía más bien tierno e inocente, lo cual para nada era. -Pero...señor...-Sus hombres se contuvieron de reírse de él, porque por mucho que trató de interrumpirlo y de decir algo, fue callado en todos sus intentos y al final no tuvo más opción que obedecerle, puesto que ya había dicho que le rendiría cuentas a Keiko de su conducta-...está bien...príncipe...dado que no me deja otra opción...lo haremos a su manera...pero por favor, retírese de en medio para que mis hombres puedan transportar al samurai...y permita que a usted, lo lleve personalmente en mi caballo de vuelta al castillo y que mis hombres lo cubran con una manta...hace demasiado frío aquí...-Con un suspiro de estarse conteniendo de golpear al chiquillo, levanto la mano y sonaron una trompeta que anunciaba la retirada de ejército, dejarían en paz el pequeño pueblo y se retirarían. -Suban a esta escoria en un caballo y vámonos-Les ordenó en voz baja a sus hombres que estaban más cerca de él, los cuales esperaron a que Shiro se quitara de enmedio para tomar a Takeshi de los brazos y subirlo en un caballo, luego uno de ellos fue a intentar cargar a Shiro para subirlo al caballo del capitán. -Devuelvan lo que hayan tomado...no quiero reporte de saqueos el día de hoy...-Les dijo a sus hombres quienes trataban de remediar un poco el desastre que habían causado en el pueblo, ya que si al príncipe se le ocurría abrir la boca, hasta podían destituirlo de su cargo.


Cuando estuvo seguro de que el capitán le obedecería, solo entonces, se quitó de en medio y dejó que los soldados lo llevaran. Escuchó sus palabras, pero cuando uno de los soldados intentó cargarlo, se resistió. No era ningún debilucho. - No necesito ninguna manta capitán, mejor dejesela a él - Musitó, señalando con la cabeza a Takeshi, sabiendo que ello molestaría aún más a aquel hombre, pero era evidente que lo hacía a propósito. Sus caprichos malsanos habían vuelto para hacerle la vida imposible. - Yo ya tengo un abrigo. Pero si él no llega vivo a la presencia de mi hermano, de usted será la culpa y me encagaré de que la pague severamente - Señaló. Dio entonces la espalda a aquel ejercito para volver a la posada, donde todos observaban bastante sorprendido de aquellas revelaciones. De la habitación regresó a tomar el abrigo del samurai, el cual se echó sobre los hombros con toda naturalidad y con la esperanza de poder devolverselo algún día. Entonces regresó, envuelto en el abrigo, a subirse al caballo con toda dignidad, luego de lograr convencer al animal con unas cuantas caricia para que se bajara. Este se subió de nuevo y Shiro quedó al frente, sostenido de las bridas con toda la dignidad de su porte. No evitó mirar a Takeshi, el cual llevaban en otro caballo y apenas parecía poder sostenerse. Le hubiera gustado ir con él, pero sabía que ni por todas las amenazas del mundo se lo habrían permitido. - Vamonos ya, capitán, se hace tarde...- Ordenó. Y es que a pesar de sus palabras, aún pensaba hablar respecto a su conducta con Keiko, que no se hiciera ilusiones.


Takeshi se sentía terrible en aquellos momentos, el simple trotar del caballo, hacía que le doliera absolutamente todo el cuerpo y le recordara cuanta sangre estaba perdiendo, apesar de que los soldados imperiales, por órdenes de Shiro, le habían hecho algunos torniquetes en brazos y piernas para evitar que continuara desangrándose, pero de todas formas no era suficiente, ya llevaba varios días así, recordando lo de la serpiente, así que quien sabe si sobreviviría pero bueno, al final de todo, la intención del príncipe era la que contaba, era obvio que no quería que se muriera y sólo por él estaba luchando contra la inconciencia, contra todo; incluso contra las leyes de la naturaleza que decían que los hombres sólo tienen tres litros de sangre en su cuerpo y que si pierden más de la mitad se desmayan, y en un corto tiempo después se mueren, él, simplemente peleaba contra la muerte en aquel momento.

Habían huído muy lejos, eran 2 y medio días de camino de regreso, sin acampar, pero Takeshi se desmayó apenas pasaron unas horas, simplemente se enteró de que ya habían llegado porque sin ninguna consideración, alguien lo arrojó al piso, el suelo estaba helado cuando despertó preguntándose ¿Cómo podía seguir vivo?. Había mucho ruido a su alrededor, un barullo, era una especie de juzgado. Lo supo por las docenas de personas que pudo distinguir sentados en lo que parecían filas largas de tribunas. Pero era importante lo que estaba justo frente a él, un enorme trono. Conforme se incorporó poco a poco pudo verlo, arriba de un escalón, estaba un trono gigantesco hecho de oro reluciente, en el que estaba sentado un hombre. Atabiado con un hermoso y larguísimo kimono color jade, lo observaba severamente...se trataba del emperador. Apenas podía enfocarlo, veía borroso, le dolía terriblemente la cabeza pero sus heridas ya no sangraban, habían sido zurcidas, probablemente llevaba más días dormido de los que pensó.



El viaje se le había hecho largo, interminable para volver al castillo y conforme se acercaban más al reino, abundaban los sentimientos encontrados en él; por un lado la alegría de estar en su hogar de nuevo, pero por el otro la angustia sobre lo que le pasaría a Takeshi. Una vez atravesó las puertas del castillo, allí estaba su amado hermano Keiko esperandole a cullos brazos se arrojó. Aunque este no se mostró muy complacido al ver que el samurai venia con ellos y vivo además, Toshiro le explicó la situación, cómo lo había salvado y que quería que lo juzgara pues si el otro le juraba lealtad al reino, su hermano muy probablemente le perdonaría la vida si es que él insistía lo suficiente.

Se encargó de buscar un medico que curara las heridas del mayor, volviendo a surcirlas. Pese a ello, el mayor permanecía inconciente, lo que alteraba aún más al joven príncipe cada vez que iba a verlo. Cuando finalmente llegó el día del juicio, a pesar de sus continuos pretextos, no le permitieron defender al samurai. ¿Cómo podía pensar siquiera en defenderlo después de lo que le había hecho? Por un momento pensaron en no dejarlo entrar, pero al final de todo le permitieron que observara como espectador bajo la condición de que no objetara palabra alguna respecto al juicio pues, si lo hacía, sería el mismo Keiko quien le ordenaría abandonar el lugar.

Observó con dolor como arrojaban al samurai al piso y este se levantaba, desorientado y sin tener idea de donde estaba, aunque conociendolo, agarraría la idea al vuelo al instante. Shiro ahora portaba un hermoso kimono blanco con detalles en turquesa y dorado, digno de un principe como él, pero no podia hacer más que observarle en silencio, esperando que el samurai no fuera tan orgulloso como para desperdiciar la oportunidad de vivir que le había dado.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Mar Abr 10, 2012 11:55 pm

Keiko, el emperador real, miraba a aquel samurai derrotado sobre el piso, sabiendo que para ellos el hecho de perder su honor y su código era como morirse en vida, tal vez eso aminoraba un poco la furia y el desprecipo que sentía al verle, pero de todas formas, no se sentía tan benevolente como para perdonarle la vida, más bien; quería que todo el mundo viera como lo mandaba a matar como se merecía, pero antes ordenaría que le torturaran, que le hicieran pasar la agonía que le hizo pasar a él cuando se atrevió a desafiarlo, llevándose a Shiro de su lado, todas las noches que no durmió pensando en si su diamante más amado, estuviera muerto o sufriendo mientras él estaba en el castillo cómodamente, sin poder hacer nada para ayudarle.


Suoh odiaba los juicios, ya conocía a Keiko por lo que sabía como terminaban todos o la gran mayoría; pero cuando no estaba Yu, y cuando a nadie le importaban los juzgados, pero a decir verdad, estaba muy intrigado por la forma en la que Shiro lo había defendido, allí debía haber algo nuevo, esperaba que se salvara aquel hombre, pero mientras tanto lo único que pudo hacer fue anunciar el comienzo de la sesión. Se paró a un lado de Keiko y leyó en voz alta un papiro
-La corte imperial, da inicio al juicio de Takeshi Arishima, acusado de secuestro e intento de asesinato de su manjestad, el príncipe Shiro Meiji; así como liderar una rebelión en contra de la justicia y haber dado muerte a muchos soldados del ejército imperial-Luego de terminar la lectura, hizo una pausa y finalmente dijo-su majestad serenísima, el Emperador Keiko...-


Todos hicieron una reverencia mientras este comenzaba hablar
-Takeshi Arishima...-Repitió el, partiendo el silencio con su voz de trueno y mirando inquisidoramente a Takeshi-ese nombre...me causa hastío, casi durante dos meses completos, no he parado de escucharlo...-Decía lentamente, pero cada vez demostraba estar más enojado-apenas ayer me reportaron las últimas bajas en mi ejército...hasta hoy, menos de la mitad de mis 400 hombres...regresaron con bien al imperio, el resto, murieron en batallas campales contra tu clan...en las que jamás estuviste, ni en una sola...-Ahora ya comenzaba a sonar menos


Arima había llegado corriendo a informarle al emperatriz lo que estaba pasando, apenas si podía retomar el aire de todo lo que había corrido para encontrarle...


Yu estaba embarazado de su "Haku" como le llamaba ahora, porque sin dueda debía ser un caballerito el que venía, estaba a unos meses de aliviarse del pequeño y tenía que estar en reposo la mayor parte del día, apenas si pudiendo estirarse de vez en cuando para no aburrirse, pero se fatigaba mucho incluso caminando poco.

Se escuchó la brusca entrada de alguien a sus aposentos por lo que volteó bruscamente sentado en su cama, acababa de ir a que le bañasen por lo que le estaban peinando los largos cabellos y arreglandole la ropa, las siervas estaban por terminar cuando aquella intromisión hizo gritar a todas, asustadas, pero al ver a Arima con ese aspecto se acercaron a arreglarle también y darle un poco de agua a la señal de Yu.


-Su señoría!! No hay tiempo para esto, debe ir a detener a Keiko, quiere matar al tipo que trajo de vuelta a su hermano!!...- Dijo entre pesados jadeos caminando a sentarse a un banco que las siervas le ofrecieron.

Yu le miró sorprendido -¿Le juzgarán tan rápido?...- Preguntó mientras se levantaba con algo de dificultad, su esbelta figura se irguió con aquella pancita que se le notaba tan adorable. Posó una mano en su vientre mientras comenzaba a caminar a pasitos rápidos -Vamos!- Exclamó sin detenerse.

Arima apenas si pudo levantarse para retomar el paso curioso pero rápido de Yu... -Su señoría tenga cuidado- Le dijo mientras caminaba a su lado vigilando que todo fuera bien, afortunadamente no quedaba tan lejos el gran salón y si Yu se fatigaba podrían solicitar que le transportaran los siervos.

-¿Porque no se me había informado del regreso del príncipe?-

-¡Le juro que apenas si me entero! Seguro que Keiko se lo estaría guardando para evitar que usted se agitara emperatriz...-


-Ohh... no puedo estar ni un momento tranquilo aunque así lo quisieran los mismos dioses Arima-chan...- Le dijo preocupado.
---
Apenas si llegaron con algunos esfuerzos de Yu, tuvo que reponer el aliento en los portones antes de que Arima anunciara su entrada al salón. -Listo...- Le dijo al castaño sonriéndole tenuemente.



Arima le miraba preocupado pero Yu habia insistido en que no le molestara respecto a su fatiga, que era normal pero no podía evitar la preocupación. Asintió rápido y se adentró en la sala -Su alteza, el emperatriz Yu ha llegado!- Informó solemnemente.

Yu se adentró al salón con paso elegantísimo a pesar de su embarazo -Con su permiso Emperador- Dijo en tono delicado, sus grandes orbes turquesas inmediatamente se fijaron en el emperador, no teniendo ojos para nadie más seguramente desde su mismo inicio de existencia dentro del pensar de los dioses, ya no digamos predestinado al amor de su vida desde el nacimiento. Suspiró al llegar a su lado y ocupar su lugar a lado del emperador intentando disimular lo fatigado que estaba.


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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Miér Abr 11, 2012 12:06 am

Suoh cuando miró que Yu se aproximaba hacia su lugar hizo una reverencia y también lo anunció-Su alteza serenísima, el emperatriz Yu- Luego de que todos hicieron una reverencia, volteó a mirar a Arima y le sonrió, menos mal que si había ido por él, ahora las cosas seguramente irían mejor.


Sin embargo Keiko no pareció inmutarse mucho, solamente le dirigió una mirada a su esposo, cuando todos hicieron la reverencia él asintió con la cabeza y después volvió la mirada al samurai, concentrado en continuar con su monólogo de los hechos.

-Todos mis informantes, siempre venían con lo mismo..."no encontramos al príncipe...ni a Arishima"...-Tenía su codo en el recargabrazos y apoyaba su rostro por la mejilla, sobre el revés de esa misma mano. Pero cuando llegó Yu, en ese momento, suspiró, casi imperceptiblemente y sentó erguido sobre el trono, ahora más imponente-¿Qué clase de "líder" abandona a su clan contra un ejército que es tres veces más numeroso y mucho más experimentado?...pero ojalá eso hubiera sido todo...tu carencia de honor y tu cobardía...entonces tal vez hubiera considerado darte una muerte más rápida entonces…como se mata a los animales que se destinan a los festines que damos en este palacio...pero incluso ellos son más dignos que tú-Ahora sí, su rostro se tornó más sombrío, delatando un rencor más profundo-...por desgracia para ti, me ha sido contado con gran detalle...las condiciones en las que se encontraba mi...preciada joya...mi hermano, el príncipe Shiro, cuando lo encontraron-Se levantó en aquel momento, todos observaban con expectación, en silencio, ya sintiendo pena por el samurai desde aquel momento.-Me es difícil entender es que te atreves a presentarte aquí a pedir la clemencia de esta corte…tú, que ya no tienes motivos para seguir existiendo, si es que realmente fuiste un samurai alguna vez…ahora mi hermano, no me ha dejado gozar del júbilo que me causó encontrarlo, ha llegado aquí, junto contigo…de regreso a este palacio, intercediendo por ti, me ha prometido tu lealtad, ¿Sabías?…Dime, ¿Para qué quiero yo la lealtad de un cobarde?...¿de una escoria como tú?...-


Suoh notó como que ya se estaba alterando más su emperador, miró a Yu con preocupación, venía siendo tiempo de que el emperatriz interviniera.

Yu ordenó que le echaran aire los siervos que estaban ahí a lado de su trono, los mareos le atacaban de vez en cuando -Basta pequeño...- Musitó bajito mirando a Suoh guardando una perfecta compostura a pesar de su estado delicado. Se levantó con cuidado esperando a que le cedieran la palabra con una mirada solemne y concentrada. -Emperador...- Dijo con su dulce tono sin perder la compostura, todo debía ir tranquilo -Pido clemencia para este individuo, sino un perdón absoluto, tal vez someterle a un castigo y constante vigilancia hasta que se demuestre si realmente es peligroso para el imperio. Pido reconsidere que ha traído al príncipe sano y salvo, mi señor-


El emperador Keiko se volvió hacia su consorte mirándolo con un poco de incorformidad por su intervención, sin embargo permitió que hablara, escuchándole, cuando terminó le respondió-Me temo, mi querido emperatriz, que no considero que esa sea razón sufciente para perdonarle la vida...-Alegó en su contra nuevamente, sin embargo las palabras de Yu, parecían haber relajado su semblante furioso, por uno más, reflexivo-Que regresara con vida fue gracias a que mis soldados lo encontraron…¿Consideras que no es peligroso? ha matado a más de 200 de mis hombres…el último reporte que recibí, decía que él solo mató a 15, con todo y sus “heridas”…cosa que se me hizo poco creíble…-Elevó su tono-por eso voy a concederle la palabra en esta corte, algo que no hago usualmente, pero la curiosidad me intriga-Finalizó en tono sarcástico, volviendo a sentarse, lo que indicaba que probablemente estuviera cediendo, y porque no le gustaba que Yu estuviera parado, lo conocía más que a si mismo, y sabía que estaba fatigado y que mientras él no se sentara él tampoco lo haría-Toma asiento Yu…-Le recomendó mientras extendía su mano al samurai, indicándole que podía comenzar

A todos les pareció interesante que pareciera ablandarse de repente el emperador, sin embargo, seguían mudos de la expectación y cuando le otorgó la palabra, todos clavaron sus miradas sobre Takeshi, quien había estado mirando con desafío al hombre que hablaba, durante todo ese tiempo, lo cual le había dado tiempo para pensar que iba a decir, aunque nop tuviera muchos ánimos de alegar por su vida con un hombre tan pomposo y soberbio...pero sentía la mirada de Shiro sobre él, esa mirada llena de angustia, que no le dejó otra opción que hablar

Se acomodó un poco, pero tenía los brazos atados a la espalda y estaba encadenado al piso por lo que no podía -Es verdad..."su majestad"-Su tono sonó con sorna, lo que se reflejó como una gran molestia en la mirada oscura de Keiko-que he matado yo solo, a 15 de sus hombres...también es verdad que su ejército ha derrotado al mío, en suficientes ocasiones...como para que yo sea...el único que queda...pero si fuera un cobarde, no me habría enfrentado a su ejército en la última batalla, ni tampoco habría devuelto al príncipe, puesto que todo el tiempo estuvo en mis manos el que lo encontraran o no...-Takeshi trataba de modularse, sabía que si se ponía altanero sólo conseguiría que lo mataran justo ahí, pero casi deseaba escupir sangre en esos momentos-sin embargo no tengo ningún deseo de suplicarle...-


A Keiko ya comenzaba a comarle la paciencia su arrogancia, a pesar de que la presencia de Yu siempre funcionara para relajarlo-¿Así que no eres un cobarde eh? Nadie aquí va a suplicar por tu vida en tu lugar...si tú no tienes interés tampoco, bueno...entonces me pregunto porque motivo me han hecho perder mi tiempo en este juicio-


La sensibilidad de Yu para con los seres vivos muchas veces no tenía límites cuando se encaprichaba y es que si en una cosa estaba seguro es que quería con todas sus fuerzas que aquel hombre viviera, no importaba si quizá antes había actuado mal, en sus palabras podía sentir el apego que tenía por Shiro. No se sentó, hizo caso omiso a las palabras del emperador, su frialdad en ese momento estaba colmando su infinita paciencia, volvió a pedir la palabra -Mi señor...le ruego por lo que más quiera que mantenga a este hombre con vida. Sé que ha actuado mal, sé que lo más terrible que pudo haber hecho fue alejar de su lado a su querido hermano provocando en usted incertidumbre pero... por las hazañas que llegan a mis oídos pareciera ser un muy buen guerrero, que sería útil para entrenar a los guerreros de nuestra tropa debido a que al parecer su técnica de enfrentamiento fue más frutífera. Le pido que deje a mi responsabilidad si este hombre resulta no ser lo que yo pienso, deje a mi responsabilidad su comportamiento...- Dijo con tal devoción en sus palabras que todos le miraban asombrados -Señor...- Musitó jadeando bajito al sentirse mareado y pasó a sentarse aún así con toda decencia. Cerró los ojos por un momento suspirando y volvió a enfocar sus ahora tercas orbes al emperador, sabía que podía convencerle...

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Miér Abr 11, 2012 12:15 am

Cuando fue Yu quien suplicó por la vida de aquella "escoria" que se encontraba a sus pies, realmente se sintió repleto de indignación, pero como siempre, era de tontos negar que las palabras de su emperatriz siempre estaban llenas de inteligencia y certeza.-¿Tú? ¿Hacerte cargo de él?...-Pero entonces lo notó con malestar y su rostro reflejó momentánea preocupación mientras su consorte se esforzaba en mirarlo a los ojos de todos modos. Lo cual causó que al fin el emperador diera un suspiro de confirmación, trató de relajar su postura para no alterar más a su adorado esposo. Tras una pausa de suspenso, dijo con lánguida, aunque no menos severa, aceptación:
-Bien...supongo que me veo forzado a otorgarte la oportunidad de jurar lealtad una vez más...a este tu imperio, a tu emperador que ha sido misericordioso contigo, únicamente por la bondad de mi emperatriz y por la vida del príncipe...Te ordeno que jures ahora mismo...¿Por qué lo encadenaron? ¡Desencadénenlo! Como si fuera a salir corriendo...-Se quejó en voz baja de sus siervos-quiero que te pongas de pie y jures...pero quiero que tengas en cuenta...y también toda la autoridad presente en esta corte...que su imprudencia, le costará la vida-Era un ultimátum defintivo, al fin, si Takeshi rehusaba su oportunidad lo mandarían a la guillotina.


Yu le dedicó una mirada llena de empatía al otro, sabía porqué estaba molesto y no quería preocuparlo con su estado, sus tiernas orbes esmeralda buscaban las orbes ajenas intentando transmitir un "No hay problema". Amplió una sonrisa al escuchar la sentencia y se llevó una mano al vientre respirando un poco agitado, tenía mucho que no se presentaba en los juicios, era trabajo de Keiko pero esta vez no juzgaban a cualquiera...

Arima veía feo al tipejo ese, la verdad es que para él era basura al igual que aquel principucho que la verdad nunca había tenido real voz, ni mando en aquel castillo. Pero lamentablemente su forma de pensar no la podía transmitir con sinceridad porque sabía que a Suoh eso le preocupaba y que a Yu no le hubiera gustado ser ignorado en aquel momento. Igual miraba al tipo con el ceño fruncido, todavía de que su señoría venía casi pariendo a ayudar y le daba el honor de vivir por su causa esperaba no fuera a ser un imprudente... lamentablemente sospechaba que así sería. Se acercó a Yu y le dió un vaso con agua mientras con un abanico le refrescaba para que no se sintiera tan mal.


Fue el momento sublime aquel, en el que los soldados lo desencadenaron y luego lo olbigaron a ponerse de pie. La corte guardó perpetuo silencio, todos lo miraban nuevamente. Takeshi tomó aire, levantó la frente de forma altiva, para demostrar que por lo menos le quedaba su escasa dignidad. Mientras hacía una pausa antes de hablar, recorrió con la mirada el lugar hasta encontrar los ojos aguamarina de Shiro, los miró por unos instantes, su mirada reflejó aflicción, antes de decir

-Me rehuso…-Todos dieron un audible respingo al escucharlo-Agradezco…muchísimo su bondad majestad Yu…-Hizo una leve reverencia para el emperatriz, con la cabeza, reconociendo sus palabras-Pero no voy a vivir el resto de mi vida como un perro suyo…-Ahora se dirigía a Keiko, con palabras contundentes dijo aquello-El honor que me queda se morirá conmigo y con mi clan…-determinó con frialdad impresionante.



Yu se levantó brucamente a pesar de lo que pudiera pasarle y se dio la media vuelta para irse dejando en tela de juicio lo que decidiera Keiko, no tenía caso. Salió a paso digno al jardín y ahí hizo berrinche como niño pequeño -¡¡¡Ese demente!!!- Dijo en una voz chillona que intentaba ser poco audible, cerró sus puños con fuerza llevandoselos a la cabeza. Suspiró e intentó calmarse.

Arima corrió tras él y al verlo así amplió una sonrisa divertida -Calma su majestad, por lo menos ahora morirá como debió haber sido desde que llegó a este castillo, quería que notara que no es injusta la voluntad del emperador....- Le comentó acercándose a ayudarlo -Venga, con cuidado...-


El como abandonó la corte su emperatriz, hizo que terminara de ofenderse el emperador Keiko mientras anunciaba su decisión, haciendo uso de todo su poder y autoridad
-¡Condénenlo!-Le ordenó a los jueces del consejo que se encontraban presentes mientras se murmuraban cosas para ponerse de acuerdo y para chismear agusto de los sucesos (xD)-Lo quiero muerto mañana mismo...que pase la noche en las mazmorras-Determinó sencillamente, mirando con infinito desdén y desprecio a Takeshi,
quien ya no lo miró porque le hizo agachar la mirada el rostro que puso Shiro, en verdad sintió una punzada en el pecho al ver el dolor en su rostro.

Tras unos momentos, finalmente le entregaron el papiro oficial de la condena a Suoh
-La corte imperial condena a Takeshi Arishima, a 30 azotes por su irreverencia ante. Su sentencia por el secuestro al príncipe Shiro y por el asesinato de los soldados imperiales...es la muerte. La ejecución se llevará a cabo mañana al salir el sol.-Terminó de decir Suoh, por alguna razón sintiéndose muy mal por el príncipe, sabía la desesperación que estaría sintiendo, puesto que sospechaba sus sentimientos.-Se levanta la sesión-


-Retírenlo de mi vista...-Ordenó con un gesto despectivo de la mano mientras los soldados llegaban a cargarlo de los brazos para llevarlo a las mazmorras.

Takeshi buscó por última vez a Shiro y alcanzó a verlo de reojo en la tribuna, su rostro de dolor nuevamente, convertía su pena en un abismo de dolor "Adiós príncipe" Pensó abandonándose a si mismo mientras era arrastrado hacia su celda rápidamente.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Miér Abr 11, 2012 12:47 am

Shiro había pasado todo el juicio espectando en silencio, lamentando el hecho de no poder hablar pues sentía la necesidad de defender a Takeshi de los juicios de su hermano. Tal vez podía tener razón en todo lo que decía, pero aún así no podía dejar que muriera. Agradeció bastante pronto la presencia de Yu y el que intentara salvar a Takeshi, le resultó un alivio inmenso, pues en sus palabras decía justo lo que él hubiese querido decir. Y fue ello justo lo que pareció ablandar a su hermano y miró a Takeshi, afligido, esperando que no fuera un insensato e hiciera lo que Keiko quería, que jurara lealtad al reino, pero el orgullo del samurai pudo más y, al final, lo sentenciaron a muerte.

Pasó entonces el resto del día en su habitación, sin querer comer a pesar de la comida que le trajeran los sirvientes, y varias veces no pudo evitar que las lagrimas se escaparan, gruesas, sobre sus mejillas en un llanto que cada vez parecía ser más desesperado. ¿Por que? ¿Por que lo había hecho? ¿No podía dejar el orgullo de lado solo una vez y vivir? ¿No entendía acaso lo que había intentado hacer por él? Con esa y muchas preguntas más en la cabeza, finalmente se decidió ir a verlo.

Tuvo que ingeniarselas con una buena travesura y la ayuda de Rin, uno de los consortes de su padre, para distraer a los guardias y entrar en las mazmorras, cubierto casi entero por una capa negra. Sus ojos seguían luciendo tristes y afligidos e incluso estaban un poco hinchados por haber llorado pero ni eso le detuvo. Avanzó por las mazmorras, hasta la última, donde distinguó un cuerpo, el cuerpo del samurai.- Takeshi...- Le llamó, bajito, lleno de preocupación y sintió que sus ojos se humedecian de nuevo, pero pronto los limpió con el borde de su capa - Takeshi, hablame por favor...- Le rogó, dejando su lado orgulloso y caprichoso solo por preocuparse por él.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Sáb Abr 14, 2012 4:45 pm

Takeshi ya había recibido los azotes a los que lo condenaron...los 30 azotes...no se quejó una sola vez, lo cual fue sobrehumano, hasta para los que lo estaban castigando. Luego, un par de guardias lo lanzaron allí, a esa celda vacía y oscura, cuando la luna ya custodiaba el sueño del sol. Aún tenía el torso descubierto, y las heridas expuestas de su espalda ya ni siquiera le daban dolor, o por lo menos ya no lo percibía, porque era más gigantesco el que sentía, desde el final del juicio, pero por saber que ya nunca más volvería a ver al príncipe.

Fue cuando escuchó su voz...como pensó que ya estaba delirando procuró ignorarla, pero esa última súplica sonó muy real como para haber sido producto de su mente. Lentamente volvió el rostro hacia los barrotes de la celda y ahí estaba, una pequeña figura oculta bajo su capucha, como cuando lo vio por primera vez, aquello le hizo sonreír y se sintió peor consigo mismo-...¿A qué has venido?-Dijo finalmente luego de un largo silencio, notando que su voz sonaba débil y ronca, estaba tan vulnerable, como nunca antes.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Sáb Abr 14, 2012 5:07 pm

- Pues a verte... samurai testarudo...- Exclamó, mientras se limpiaba los ojos con las mangas del kimono bajo su capa, de un suave color verde. Por un momento se habia angustiado al pensar que ya estaba muerto y por eso no le respondía. Estaba lo mas cerca que podía de las rejas pero ni eso le impedía alcanzar al mayor.- ¿Por que? ¿Por que no juraste lealtad, Takeshi? - Exclamó, con la voz un tanto aguda pues aún se encontraba alterado - Yu iba a responder por tí, iba a salvarte la vida...- Le recordó - ¿Es que quieres morirte, Takeshi? - Inquirió, con ojos angustiados, para luego bajar la mirada.- Porque yo no... no quiero que mueras - Musitó, con el pecho oprimido.

Takeshi lo escuchaba con ese dolor de su pecho, haciéndose más y más insoportable a cada reproche suyo, cada fibra de su ser desearía no tener que hacerle daño-Lo sé...sé todo eso...estuve ahí...-Aclaró sarcástico, aunque su tono sonara tan roto. Hizo una pausa, para responder a la pregunta-Mi muerte...es preferible ahora...Shiro-Al fin se atrevió a mirarlo a los ojos, a pronunciar su nombre, no resistió la tentación de acercarse y lo hizo poco a poco en la oscuridad, sin levantarse, a gatas. Se sentó justo a su lado-No puedo seguir viviendo...ahora ya lo sabes todo...no me queda más honor...-Desvió la mirada entonces, clavándola en el suelo negro. La escasa luz blanca de la luna, no era suficiente para que se miraran con claridad iba a decir "no me queda nada" pero sabía en el fondo que le quedaba lo que sentía por él, que había resultado ser una fé, más poderosa en su interior, que ninguna otra devoción que tuviera o hubiese tenido antes de conocerlo.

Cuando se sentó más cerca pudo ver lo herido que estaba, lo golpeado que le había dejado. Su aspecto no era el mejor del mundo en esas condiciones, y sin embargo, por alguna razón, le veía el mismo aire masculino y atractivo de antes en el lago. Suspiró, escuchandole, negando con la cabeza y en un acto de valentía tal vez, llevó sus manos a través de los barrotes a tomarle el rostro para que se lo levantara, haciendo que le viera a la cara.- Olvida el honor, Takeshi, por favor...- Le rogó - Muchos caballeros lo han perdido, y luego lo recuperan con alguna acción valerosa... ¿Es que no guardas esa esperanza tu también? - Inquirió, mirandolo con aquellos mismos ojos afligidos - Recapacita, por favor... No quiero tener que presenciar tu muerte al amanecer, no me lo perdonaría... Porque tenía el poder de salvarte, y sin embargo no pude hacer nada - A pesar de que no se diera cuenta, lo que le tenía tan preocupado a Shiro era un sentimiento que había comenzado a surgir en su pecho por el samurai, que en su mente aún no tenía nombre, pero estaba ahi, solo que no lo admitía aún.

Sus manos en su rostro, fue algo que le dejó la mente en blanco, de súbito, sumergido en esa mirada aguamarina, se encontraba sintiendo el cálido tacto del cielo, en sus mejillas. Se quedó suspendido en ese momento por cerca de 30 segundos, hasta que se resignó a interrumpirlo con palabras quedas-Tú ya hiciste suficiente...todo lo que pudiste...estoy eligiendo este camino...Shiro...hay cosas que no se recuperan y mi vida...lo que fui...ya no va a volver...en cambio tú, puedes dejar todo esto atrás...-Se aventuró a poner su mano herida y helada sobre la mejilla del menor también-volver a comenzar...como si esto nunca...hubiera pasado-Aquellas palabras, nunca algo le dolió tanto decirlo, se le anudó la garganta tanto que pensó que ya no podría hablar pero no podía dejar de mirar sus ojos, era como un hechizo que le capturaba.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando el samurai posó su mano en su mejilla, sin embargo la sensación no era desagradable, sino más bien como si le hubiera recorrido un choque eléctrico. Sus palabras, la manera en que esta rindiendose le causaron un gran dolor en el pecho, que para él no tenía explicación alguna. Se supone que le había hecho mal y debía odiarlo, y sin bien era cierto que cuando le demostró que no era tan malo se ganó su respeto y confianza, no entendía que era ese sentimiento que le oprimía el pecho, y es porque Toshiro todavía no sabía lo que era el amor, que estaba enamorado del samurai aunque no lo viera.- Pero... yo no quiero olvidarlo, Takeshi...- Musitó, y de sus orbes turquesas tan puras se humedecieron hasta dejar salir pequeñas lagrimitas - Te quiero a tí, con vida... conmigo - Confesó, sonrojandose un poco ante ello, dejando que sus manos se deslizaran del rostro ajeno en una caricia sin intención hasta que reposaron de nuevo en su regazo, mientras baja la cabeza, sintiendose derrotado ante la resolución ajena.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Dom Abr 22, 2012 4:45 pm

Las palabras del príncipe, esas palabras, se quedarían grabadas para siempre en sus recuerdos. Otra vez lloraba "ya no llores, por favor..." Quiso decirle, suplicarle, pero simplemente no le salían las palabras de los labios, se morían en su garganta, morían en sus deseos de transmitirle, de decirle todo aquello que estaba sintiendo, porque era mayor su deseo de que él estuviera bien, era mayor su deseo de desaparecer para siempre de su vida, para que él volviera a ser quien fue antes de que se conocieran. Esa mano que estaba en su mejilla, pasó por sus cabellos, cuando el menor apoyó la frente en los barrotes, quería que se fuera, ya tan sólo quería que dejara de sufrir, a toda costa, no deseaba nada más...y eso solamente sería posible cuando sus almas por fin se separaran al día siguiente, "solamente la muerte podrá arrancarme de ti...Shiro" Pensó, pero solamente dijo-Es tarde...-"Debes volver" Quiso completar, pero su voz no dio para más, ni tampoco sus fuerzas, que se le terminaban ante la idea de aquel último adiós.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Dom Abr 22, 2012 5:31 pm

Negó con la cabeza, sin importarle golpearse la cabeza con los barrotes, pues en lo último que pensaba era en irse, en abandonarle en esa oscura y fría noche luego de todo lo que había sufrido.- No... no quiero...- Musitó, entre hipidos infantiles por sus lágrimas - No quiero irme, no quiero dejarte aqui solo...- Murmuró. Si iban a separarse al día siguiente, por lo menos prefería recordar que no lo había dejado solo aquella última noche solo.- Takeshi, por favor...- Suplicó, quizá por última vez. Aquello no era propio de él, no suplicaba, solo ordenaba que las cosas se hicieran, pero ahora se encontraba rogando para que cumpliera su capricho, el único que en ese instante le importaba y que era mantenerlo con vida.- No te vallas Takeshi... por favor, quedate conmigo - Murmuró. Se sentía tan mal, tan... culpable, de cierta forma, aunque él no tuviera nada que ver. Hubiera dado cualquier cosa con tal de hacerlo cambiar de parecer.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Dom Abr 22, 2012 5:57 pm

Escuchó sus suplicas y simplemente ya no pudo más. Había solamente una estrategia que lo haría callar y a la vez consolaría un poco, ambos corazones. Su mano que estaba sobre sus cabello, se desplazó lentamente otra vez hacia su mejilla, con infinita delicadeza la sostuvo. Quería, de alguna forma, quebrar esa barrera entre ellos, aquellos barrotes que los mantenían separados; desaparecerlos por lo menos sólo un instante. Hizo que levantara el rostro y lo mirara a los ojos, mientras que guiaba su otra mano hacia su rostro, para secar sus lágrimas. Ambas miradas se encontraron por breves segundos, hasta que lentamente, de forma inexplicable, poco a poco fue sintiéndose atraído hacia él, como por una fuerza magnética que los llamara a ambos. El roce de sus labios fue repentino, pero delicado, simple, pero tremendamente intenso...fue como si su alma de pronto encontrara la calma entre toda esa agonía, entre toda esa oscuridad, fue como si un rayo de luz irrumpiera en la estancia, en aquel momento, sólo ellos podían sentirlo, sólo ese beso tenía poder semejante, aunque los fríos barrotes apenas les permitieran a sus labios tocarse; era suficiente para que todo el mundo se detuviera en esos breves segundos.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Dom Abr 22, 2012 6:15 pm

Se dejó guiar por el dulce tacto ajeno, sintiendo como sus manos acariciaba sus mejillas suaves que aún no poseían rasgo alguno de madurez. Continuó mirandolo de aquella forma desconsolada y supo por el mirar ajeno que sus suplicas se habían estrellado contra oidos sordos. Sin embargo, sus ojos parecían tener siempre un extraño poder de atracción, pues no podía evitar mirarlos fijamente, acercandose su rostro al ajeno aunque ni siquiera fue conciente de eso, y sus ojos finalmente se cerraron cuando sus labios se encontraron. Y fue la misma sensación, aquella que le embargó en la cabaña cuando sus labios se encontraron por primera vez: se sentía pleno, lleno por aquel toque delicado y suave, pero que a la vez le complementaba enteramente. Supo en ese momento que, si lo separaban del mayor, perdería la mitad de su vida pues en lo que se había convertido ahora se lo debía a él plenamente. Fue por ello que se dejó hacer de manera sumisa, sin resistirse a aquel beso, a aquel sabor que había encontrado en sus labios y que, sin importarle, le arrancaba la pureza. Pero si era con él, podía disfrutarlo plenamente. Ya no le rechazaba como antes, al contrario, lo quería siempre con él. El mundo se desdibujaba pero no le importaba, solo le importaba Takeshi.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Dom Abr 22, 2012 8:08 pm

El samurai estaba disfrutando tanto de aquel simple roce, movió sus labios muy poco sobre los ajenos, apenas nada, porque cada movimiento era como una descarga de electricidad en todo su cuerpo, que reanimaba ese choque de sentimientos encontrados y de satisfacción gigantesca. Pero poco a poco dejó de tener ese efecto y se transformó en todo lo contrario, se transformó en una punzada como echa por un agujero que hubieran taladrado de repente en su corazón, no lo resistió. Se separó de golpe de él y apartó el rostro-Vete-Le ordenó simplemente, sin querer mirarlo ya. Lo empujó, sin mucha fuerza, pero la suficiente para alejarlo de los barrotes. Abrió los ojos y ahora sí lo miró, de mal modo, directo a los ojos, tenía que hacerlo si quería lograr que se fuera -y no regreses-Usó las pocas fuerzas que le quedaban para ahuyentar al menor.


El toque se extendió hasta que lo quizo el mayor y cuando lo separó hasta se sintió un poco mareado y desorientado. Sin embargo, se encontró con los ojos ajenos, de nuevo helados, que le acongojaron el corazón. ¿Por que lo echaba? ¿Que había hecho mal? Abrió la boca para decir algo, para reclamar o apelar a algún sentimiento que quedara dentro de él, pero los ruidos exteriores evitaron cualquier cosa pudiera escaparse de sus labios. Eran los guardias, y él no podía permitir que le encontraran alli. Dirigiendole una última mirada dolida, se embozó con su capa, escurriendose entre las sombras que pronto le hicieron perderse de vista para volver a su habitación, pasandole el resto de la noche en vela en medio de pequeños llantos esporádicos a causa del destino ajeno, de lo que vería al día siguiente.


El alba sorprendió al samurai mirando por la ventana, cada hora había sido una tortura, por lo que cuando sonaron esa trompeta que anunciaba el comienzo del día, una parte de él se sintió aliviado, no sentía miedo de morir, era algo para lo que los suyos se preparaban desde niños. La muerte era solamente otro paso en la vida, sí, pero eso lo decían porque no vivían para otra cosa más que para pelear, por eso no les tenían permitido amar, porque una vez que amas, todos tus objetivos se convierten en otros, tu propia vida deja de pertenecerte, solamente vives para amar a esa persona, solamente quieres estar junto a esa persona.
Justo en eso pensaba cuando irrumpieron en la celda un par de guardias, la abrieron ceremonialmente y luego lo sujetaron por ambos brazos para levantarlo del suelo pero él se arrebató de sus manos y se puso de pie por si mismo, por lo menos quería enfrentar con dignidad aquello. Lo esposaron y lo llevaron afuera. Caminaron poco, pues de pronto se vio en medio de un enorme lugar, como un estadio, igual estaba rodeado de personas, como el juicio del día anterior pero la diferencia estaba en que esta vez, era al aire libre. Lo hicieron subir a una tarima sobre la que se encontraba una guillotina, vaya, por lo menos sería rápido. Lo pusieron de pie junto a ella mientras subía el sirviente del emperador, a anunciar lo que obviamente seguía

Suoh sentía tanta pena por ese hombre, desearía que las cosas no tuvieran que ser así pero no tenía voz ni voto ahí y había echado a la basura su última oportunidad de salvarse, rechazando la oferta de Yu, por lo que ya no podía hacer más. Con un suspiro subió esas escaleras y extendió el papiro ante la expectación de todos
-Se da inicio a la ejecución pública de Takeshi Arishima…-Comenzó a decir


Mientras el samurai buscaba con la mirada al príncipe, por mucho que quiso resistirse simplemente no podría marcharse sin verlo por última vez.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Dom Abr 22, 2012 8:26 pm

Cuando llegó el alba y la trompeta sonó, Shiro no había pegado ojo en toda la noche. Ni siquiera se puso uno de sus deslumbrantes kimonos para ir a la ejecución pues estaba triste, y ello lo demostro su sencillo atuendo de un kimono blanco con lineas negras que decoraban las mangas y los ruedos, sin nada más que le diera color más que sus bellas orbes turquesa. Se situó en el palco principal, desde donde podría tener una vista privilegiada del suceso aunque era lo que menos quería, hubiera preferido no tener que verlo, pero era su obligación como principe.

Observó sin decir palabra a los guardias que traían a Takeshi, subiendole a la plataforma donde la guillotina le esperaba. Su hermano, Keiko, observaba desde su trono, aparentemente complacido con la ejecución mientras él la lloraba en su interior. Escuchó a Suoh leer la sentencia y sus orbes se cruzaron sin quererlo con las de el mayor. Una lagrima solitaria se deslizó por su mejilla al razonar que sería la última vez que lo vería, pero la limpió rápidamente con el dorso de su mano. No le quedaba más que contemplarlo todo en silencio.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Dom Abr 22, 2012 8:55 pm

Suoh terminó de dictar la sentencia, pero había algo que le decía que eso no era todo, que a lo mejor todavía podía recapacitar el otro. Antes de que lo forzaran a arrodillarse para acomodar su cabeza en la guillotina, Suoh dijo de repente
-...a menos que el acusado tenga algo que decir en su defensa o desee jurar lealtad...-


En aquel momento Keiko objetó, ofendido-¡Ya nada más tiene que decir! Para eso hubo un juicio el día de ayer...Continúen-Les ordenó volviendo a apoyar su espalda en el respaldo del trono, desde el que miraba todo serenamente. El verdugo se puso su máscara mientras abajo de la tarima, terminaban de afilar la oz con la que planeaban cortarle la cabeza.

-Hay algo que quiero decir-Dijo de repente, atrayendo la atención de todos, para los cuales esas ejecuciones eran comunes, momentos antes, hasta estaban aburridos, pero de nuevo se puso emocionante cuando el samurai desafió a Keiko por segunda ocasión.

-¡Calla!-

-Le ofrezco mi lealtad...-

Todos dieron un respingo cuando se arrodilló

-A su majestad, el príncipe Toshiro Meiji...si desea aceptarla viviré bajo sus órdenes de ahora en adelante...acataré todos sus deseos, le seré fiel a este imperio, solamente por usted...-


Keiko negó con la cabeza levantándose-El imperio soy yo...¡Tu emperador! Soy yo...o lo era, porque ahora vas a morir como ya se había decidido-Dijo simplemente, ordenando con un gesto de la mano al verdugo, que lo matara.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Dom Abr 22, 2012 9:30 pm

Había dado la batalla por perdida hasta que Suoh acotó aquello, y a pesar de las palabras de su hermano,el samurai objetó. Sus ojos entonces se fijaron en él, abiertos como platos y bastante sorprendidos, escuchando aquellas palabras que hicieron que su corazón diera un vuelco de alegría y se agitara fuertemente en su pecho. Aún había esperanza. Se volteó entonces hacia Keiko y, con expresión esta vez más decidida que ninguna otra que hubiera habido antes en su rostro.- ¡Alto! - Gritó entonces, con toda su autoridad de principe, haciendo que los presentes volvieran a sorprenderse antes de dirigir su mirada a Takeshi - Yo acepto su lealtad, joven Arishima, y lo acepto a mi servicio por el resto de sus días...- Exclamó con voz firme y clara para que todos lo escucharan, dirigiendo su mirada de nuevo a Keiko entonces. - Hermano... Emperador... Le suplico que perdone la vida de mi humilde siervo. Él sera bueno y no volverá a ser desleal con el imperio... Pero le ruego, más bien, le suplico que le perdone la vida - Exclamó con firmeza, haciendo a todo mundo dar un respingo ante el repentino cambio que había tomado los hechos y cuya única desición recaía en el emperador.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Dom Abr 22, 2012 10:20 pm

Yu entró al lugar llegando tarde nuevamente pero es que su paso lento no le permitía gran cosa, entró sin anunciarse ya que doble falta de respeto al llegar tarde y anunciarse a medio juicio no era buena idea después de haberlo hecho la primera vez para imponerse. Quería presenciar cuando le cortaran la cabeza a aquel tipo que había osado rehusar su ayuda, estaba decidido a incluso verlo arder después de ser él quién lanzara el fuego a la leña pero entonces al llegar a sentarse justo en el momento en que Keiko le daba una oportunidad al peliplata aquella escena le dejó paralizado, era tan tierno que no pudo evitar cambiar su forma de pensar. Aunque su cuñado nunca fue mucho de su agrado ahora podía ver el porqué sufría tanto con aquello y es que realmente amaba a ese hombre. Se puso de pie mirando esperanzado al samurai y después tomando la mano del emperador para que sin decir nada pudiera darle una oportunidad. Después miró al consejo -¡Yo reitero mi apoyo a este samurai!- Dijo para poder ayudar de una u otra forma.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Lun Abr 23, 2012 4:45 pm

Keiko se indignó nuevamente cuando Yu lo tomó de la mano y apoyó a su hermano-¡Pero es que...!-Le bastó mirarlo a los ojos para entender, solamente él, su consorte, era bueno con la intuición en ese tipo de asuntos. Guardó silencio unos momentos y los miró a ambos en turnos, a su hermano (el príncipe) y al samurai, a punto de morir por su mano. El verdugo ya tenía la oz en las manos y miraba confundido a Keiko y al igual que todos, lo observaba, esperando su decisión.

Dando un suspiro volteó a mirar a Shiro-...¿De verdad lo quieres conservar?-hablaba de él como si fuera un perro callejero-Sólo míralo...da...pena, en fin...¡Alto a la ejecución!-Determinó aquello. El verdugo se bajó de la tarima y el consejo se mostró inconforme, pero el resto del personal del castillo, celebraban enternecidos la decisión del emperador.


Keiko se dirigió a Takeshi-Haz tenido mucha suerte...te dejaré vivir sólo porque es el deseo de mi emperatriz y del príncipe...pero ahora le perteneces a la guardia del imperio, y te guste o no...el príncipe será tu dueño y podrá disponer a voluntad de tu vida, así como yo y el resto de la familia imperial...-Volteó a mirar al príncipe y finalmente a Suoh, asintiendo con la cabeza.

Suoh, que estaba en la tarima junto a Takeshi dijo-¡Se levanta la sesión!-Sin poder evitar una sonrisa. Fueron muy pocos los inconformes (los del consejo) que se retiraron indignados y en silencio. Por que el resto de los presentes vitorearon a la pareja en una emotiva escena.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Lun Abr 23, 2012 9:57 pm

- Si... hermano, por favor...- Volvió a pedirle, aprehensivo por aquella decisión, esperando que el apoyo que le había dado su cuñado le sirviera... Y fue por eso que se sintió infinitamente aliviado cuando por fin el otro detuvo la ejecución, quitándole un peso de encima. ¡Lo había salvado! No le importaba todo lo que Keiko o cualquiera dijera de él. Ya no le importaba, porque finalmente había logrado salvarlo de la guillotina. Su honor o cualquier cosa que dijeran de Takeshi, podía irse al demonio. Él era feliz con solo verlo allí.

Bajó entonces de pronto, como todo niño lleno de emoción, del palco donde antes había estado, sin importarle si era un príncipe o un simple plebeyo, con su rostro resplandeciente de felicidad corriendo a liberarlo. De inmediato ordenó a los guardias que le soltaran una vez abajo, y sin importarle si manchaba o no su kimono, se lanzó a abrazarlo, rodeándole el cuello con los brazos, aferrándolo con mucha fuerza y necesidad. Estaba vivo, era todo lo que le importaba saber en ese instante.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Lun Abr 23, 2012 11:33 pm

Takeshi se sorprendió de verlo bajar así a liberarlo, aún no podía creer que el emperador hubiera accedido tan fácilmente a perdonarle la vida, luego de como lo había retado en dos ocasiones; estuvo tan cerca. Shiro lo abrazó de repente lo cual lo hizo sonreír a medias, mientras de lejos observaba como se retiraba la familia imperial. su mirada chocó con la del emperador y ambos se miraron por unos instantes, lo cual hizo sentir a Takeshi una especie de "aceptación por el momento" del otro. Suspiró y le puso las manos en la cintura para apartarlo suavemente de él y mirarlo a los ojos. -...estaba equivocado...el día de ayer...cuando te dije que ya no me quedaba nada...ningún motivo para vivir...no admitía...que me quedabas tú-Le dijo, acariciándole la mejilla, a pesar de todo permanecía impasible, con expresión neutra pero sus palabras tenían esa calidez de la suave sonrisa que le regalaba.-Sólo por eso planeo seguir vivo...para complacer tu deseo...de permanecer a tu lado-Le aseguró, pasándole luego la mano por el cabello para peinarlo un poco, simplemente estaba feliz de tenerlo frente suyo y ya hasta había olvidado que seguían ahí todos los demás, el mundo le daba igual ya.

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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Lun Abr 23, 2012 11:55 pm

Dejó que le apartara sin oponer resistencia y las palabras que le dijo y aquella caricia delicada le hicieron sonrojar vivamente y bajar la mirada con bastante verguenza. Ni siquiera era conciente de si les miraban o no. Se abrazó de nuevo a él, esta vez a su cintura, ocultando el rostro en su torso.- Solo con que te quedes seré feliz... no te pediré nada mas que eso...- Le aseguró, estrechándole contra él, tratando de no ponerse demasiado efusivo ya que aún habían demasiadas personas cerca.

Se separó un poco en cuanto se hubo calmado, y buscó tomarle las manos para traerlo con él.- Vamos, habrá que buscar que te curen... Puede que le diga a Usagi que lo haga - Murmuró, pensativo - Tienes que cambiarte ese kimono y... ah! Te devolveré tu abrigo, esta en mi habitación - Le dijo, mientras intentaba traerlo con él fuera de ese horrible lugar, a uno donde pudieran estar más tranquilos y... solos.
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MensajeTema: Re: ¿Un chico de la familia real?   Hoy a las 9:44 am

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