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 Hostilidad

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Tierna-Kikyo
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MensajeTema: Hostilidad   Sáb Jul 17, 2010 8:12 pm

(+) Yo
(*) Mariuk

+Howl había estado preocupado por lo distanciado que estaba Usagi, por lo que decidió que iría a buscarlo por su cuenta, antes de ir a su habitación primero se arreglo un poco ya que no se había sentido muy bien desde su regreso por alguna extraña razón y no había salido mucho de donde estaba. Pero ese día lo haría por que no se sentía tan a morir. Quien sabe, quizás el cambio de clima y lugar le habían afectado o algo así...había que ser positivos. Antes de posar su mano en la puerta para abrir esta se abrió sola dejando ver a Hitomi con una amplia sonrisa.

-Howl! ¿Qué tal va tu regreso? Sólo venía a cerciorarme que tú y tu estomago se sintieran mejor después del viaje- Le dijo mirándole a los ojos sincerándose pero al mirarle a los ojos notó algo que le asustó, aquella mirada que sabía algo que nunca le fallaba a ella...¿Howl estaba en cinta?...por más que quisiera negarlo siempre que lo veía le parecía así a pesar de que no se le notara quizá era lo más seguro -Emm...- Iba a agregar algo pero el pelinegro le interrumpió.

-Descuida, creo que hoy me siento un poco mejor, iré a ver a Usagi y después ya veré si en verdad tuve una mejora o no, descuida.-

-De acuerdo…- Contestó desviando la mirada y mordiéndose el labio inferior –Howl…- Le llamó antes de que se fuera.

-¿Sí?- Le dijo volteando a mirarla algo desconcertado por la expresión rara que tenía la pelirroja.

-Ten cuidado, es decir cuídate muchísimo, esas enfermedades…bueno, suelen ser algo traicioneras, yo sé lo que te digo, no hagas nada brusco ¿De acuerdo?-

-¡Claro! Descuida lo tendré en cuenta…- Le dijo sonriéndole para darle confianza y la tomó de la manga del kimono para que ambos salieran de su habitación.

–Te veré más tarde- Le dijo amablemente ya estando fuera para alejarse tranquilamente de allí hasta donde Usagi.


*Se encontraba en su habitación. Muy poco había visto a Howl desde su llegada, en primero porque le veía diferentes, le sentía diferente. El viaje lo había cambiado. Y en segundo porque, desde lo sucedido con el Emperador, se juró no volver a ponerle la mano encima. Sabiendo que Howl le quería, le era imposible decirle que tenía un amante, era por eso que era más fácil evitarlo.

Estaba en su habitación entonces, a puertas cerradas, leyendo un libro de magia junto a la ventana esperando tener un poco más de calma ese día que en los anteriores por el alboroto de la llegada de Howl.


+Al notar que no le abría pero detectarlo dentro abrió la puerta por sí mismo algo desconcertado ya que en cuanto le detectaba, claro antes de irse, le abría la puerta, pero ahora...era una diferencia a su regreso ¿Qué había cambiado?... Se preguntaba a sí mismo pero igual no le gustaba torturarse mucho con aquellas cosas. Pasó dentro de la habitación y cerró la puerta esta vez sellando las puertas con magia para que fuera seguro -¿Usagi-san?...- Le llamó inseguro.

*- Oh, eres tú Howl... - Musitó con suavidad y mucho tacto, dejando a un lado el libro para atender al menor. Se veía que este también estaba algo tenso, así se preguntó si venía a pedirle algo. Suspiro y se puso en pie, acercándose un poco - ¿Necesitas algo? - Le preguntó con cuidado, dirigiendole toda tu atención.

+-Si...- Respondió brevemente sintiendo una leve presión en su pecho al sentir aquel escepticismo hacía él. Y caminó hasta él seriamente para sentarse cerca mirandole con aquellas expresivas orbes turquesas denotando tristeza a pesar de no ser su intención -Quiero que me digas la verdad...- Le dijo con muchos trabajos sintiendo como las palabras se le congelaban en la garganta ¿Qué sucedía consigo mismo? ¿Porqué se sentía de esa manera?...rayos odiaba fallarse a sí mismo cuando necesitaba tener fuerza de voluntad.

*- ¿La verdad? ¿La verdad sobre que? - Inquirió Usagi, haciendose el desentendido respecto al tema. No tenía porque darle explicaciones respecto a eso. Al fin y al cabo, era mejor que se acostumbrara a aquel trato ya que, cuando ocupara el puesto de emperador, aquello ya se haría costumbre. Así como el menor nunca le había dado explicaciones sobre Hotaru o el resto de sus "consortes", él no tenía porque decirle nada de Shikei. Solo empeoraba las cosas al recordarle que trataba de olvidarle en otros brazos.

+-Sobre porqué estás evitandome...- Le dijo en un tono firme, con sus orbes turquesas dirigidas hacia él con un cierto aire de enfurecimiento por como seguía esquivandole, su expresión era seria y con el entrecejo ligeramente fruncido, su rostro marfileño parecía inalterable a aquella expresión ya que realmente se estaba conteniendo por decirle cosas terribles ya que seguramente pensaba el que tendría sus motivos...motivos que pudieran tranquilizarle pero esa actitud solamente lograba disgurtarle y desconcertarle más por lo que ahora en su corazón empezaba a haber cierto resentimiento. Odiaba tener que sentir aquello pero...sin embargo no podía detener aquellos sentimientos. -Esa actitud tuya ahora también me desquicia!- Le dijo sin poder sellar por mas tiempo sus labios.

*- No te evito... - Mintió el pelinegro - Solo intento evitarte dramas - Exclamó, con fingido convencimiento - Tienes suficientes cosas y personas de las cuales ocuparte a demás de mi... - Exclamó - Hotaru se pondría ansioso si te retuviera, y Kisho ya lo está... - Le recordó - Y tienes otros consortes que atender. olvidate de mi! - Le espetó - Que lo menos que quiero es que tengas otro problema con el emperador por mi causa... - Aquello último era en parte cierto, ya que más que por el menor, temía que keiko volviera a castgarlo de aquella manera tan cruel y brutal. Sería doloroso y humillante, lo peor que le habia pasado.

+Se mordió el labio inferior con fuerza hiriendose ligeramente para no decir nada, se levantó bruscamente de donde estaba "Piensa con la cabeza fría..." Se repetía una y otra vez, si algo había aprendido de los ingleses era el no hacer estallar los sentimientos como tenía acostumbrado. Le dió la espalda sintiendose furioso por auqella respuesta pero se obligó a intentar ser razonable -¿Y así es como solucionas las cosas entonces?...- Le preguntó a regañadientes entrecerrando los ojos con cierto rencor focalizando su ira a mirar la puerta para intentar calmarse -Sabías que esto tarde o temprano iba a pasar...te muestras tan asustado por algo que a pesar de todo no nos tenía por desprevenidos...nos mantenemos vivos aún...que realmente es lo único que importa por que el daño que sea que nos haya hecho el...- Le costó daño noi decir algo altisonante -emperador aún es reparable si seguimos con vida...- Le dijo casi siseando sintiendose como congelado en donde estaba.

*- No estoy asustado... - Exclamó Usagi, manteniendo el mismo tono, aunque algo enojado por aquella acotación del menor. No lo hacía por miedo, tampoco por venganza o rabia. Estaba tratando de cuidar del menor. ¿Que acaso no lo entendía? Además... Al fin y al cabo, ¿Que ganaba torturandose? Hotaru tenía razon cuando le había dicho que tarde o temprano el consejo acabaría separandolos...

- Y si, ambos seguimos con vida, como dices. Es por eso que... - Tragó en seco. No podía decirle lo que pasaba con Shikei. - Podemos repararlo. Pero aqui y ahora no es el momento - Espetó - Que el castillo tenga orden, que organizes el harem, que vuelvas a tener el puesto que te corresponde por nacimiento. Y luego podremos ocuparnos de eso... - Musitó, tratando de mantener la misma aparente calma y seriedad.


+Sintió que era demasiado y que no podría contener más muchos sentimientos que no necesitaba que viera Usagi por lo que utilizó todas las fuerzas que le quedaban y el razonamiento que le había costado aprender y volteó a mirarlo pareciendo tranquilo, no sabía como lograba tal cosa sin embargo el mentir seguro que era algo que hacía perfectamente -Entonces esta bien, supongo que entiendo...entiendo que ya no quieras saber más de mí...¿sabes? realmente no importa mucho ahora...- Le dijo en un tono tan sereno y cínico que hasta el mismo se despreció por ello, por que quizá le lastimara pero en realidad parte de él quería hacerlo, aunque sea llevarse esa cruel victoria. -No seguiré insistiendo.- Finalizó sus palabras con aquello bajando la mirada, nada de lo que sentía podía dejar verse.

*Al escuchar lo que dijo por poco y se le cae la fachada que tanto esfuerzo le estaba costando mantener. Sus manos temblaron, pero procuró controlarlo y que no se noatara. El hecho de que el rubio se notara tan cínico y frio también le dolió, pero eso era culpa suya. Solo le estaba devolviendo la misma moneda. Pero, ¿Como explicarselo sin delatarse? Todo el tiempo que había pasado en la celda le había hecho darse cuenta de que, a pesar de que amara al rubio, por culpa de las estrictas reglas a su alrededor, lo suyo no podía ser.

+Apretó una de sus manos, respiró profundo, e intentó ablandar su expresión para poder explicarselo. Le tomó el menton y se lo levantó para observar sus orbes turquesas, aunque ello lo lacerara más. - No me gustaria que lo tomaras asi... - Musitó con voz cauta - Solo... intento no hacerte más daño, Howl... Sabes que quiero que seas feliz... - Aseguró. "Aunque no sea conmigo" Pensó aquello último para si mismo.

Le miró sintiendo como su corazón por un momento se insensibilizaba para mirarle a los ojos sin sentir mayor dolor del que ya tenía, quedandose serio sin buscar nada más de él... -Oh si claro, piensa eso si te hace sentir mejor, que seré feliz así...- Le dijo soltando una risilla después y quitandole la mano -No necesito que me consueles si lo que ices realmente no lo sientes, estoy cansado de esto...- Admitió sin quitarle aquella hiriente mirada de encima. Suspiró y se acercó peligrosamente a él -La única idea que me mantendrá agusto es que muy dentro de ti sabes que siempre serás mío...- Le musitó sintiendo como palabra por palabra se iba envenenando el mismo. Y se paró ligeramente de puntas aunque por su altura actual era mínimo aquello besandole en los labios, sellando aquellas palabras con la más fría de sus caricias.


*Las palabras de Howl no hacían más que echarle en cara la mentira que decía, que estaba viviendo, pero ¿Que más podía hacer? Tenía razon en todas y cada una de sus palabras, fue por ello que nada dijo en contra de ellas. Incluso cuando le besó, no hizo amago alguno de detenerle, más bien, llevó uno de sus brazos a la ajena cintura en un intento de mantenerle así y no tener que afrontar la realidad, tomandole con su otra mano de nuevo el menton, obligandole a dejarle profundizar el beso, deborandole los labios con asfixiante necesidad aunque sin ser del todo conciente de ello... O tal vez si, pero negandose a aceptarlo. Esperaba fuera esa la última vez que tuviera que dejarse llevar por sus impulsos.

+Iba a separarse cuando sintió aquel beso intentar intensificarse, le hubiera encantado apartarlo, decirle que esas cosas ya no las necesitaba ni le importaban pero su cuerpo respondía solo a esas reacciones de Usagi, tenía el instito de hacerlo, trató de resistirse pero fue inutil tuvo que corresponderle con el mismo deseo sintiendo como aquel impulso hacía el hombre de su vida se volvía inevitable, sus manos se enredaron temblorosas en el cabello ajeno pero se contuvo a no hacer nada más que delatara su terrible necesitad, haciendo el beso más salvaje en compensación a su espera.

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MensajeTema: Re: Hostilidad   Vie Jul 29, 2011 4:15 pm

Por más que intentara evitarlo, todas sus excusas se convertían en nada cuando tenía al rubio entre sus brazos. Toda su frialdad desaparecía porque simplemente le amaba demasiado. Ambos se amaban en demasia... ¿Entonces para que alejarle? no había razón más sin embargo lo alejaba, por no lastimarle, por no engañarle, simplemente para que no supiera la verdad. Sus manos estrujaron la ropa del menor, deseando arrancarla sin que sus labios dejaran de encontrarse una y otra vez de esa forma ansiosa que ya, simplemente, lo enloquecía. Era simplemente él quien le hacía perder la cordura y nada más.
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MensajeTema: Re: Hostilidad   Vie Jul 29, 2011 4:36 pm

Howl quiso quitarle, quiso rechazarle pero era algo imposible siendo él, por más cosas terribles que le haya dicho antes...no podía, su cuerpo se negaba a alejarse del ajeno, sus habiles manos comenzaron a aflojar la ropa que estorbaba a su paso, su magia iba mejorando, había tenido mucho tiempo para practicar con ella, por lo que aquello no era algo que fuera la gran cosa. "No...no caigas en este juego..." Se dijo a sí mismo pero ya era tarde, estaba perdido en aquellos labios que besaba con saña, con ira y pasión. Siendo él quizá no era cosa rara desquitarse de tal modo de todo aquello tan malo que hace un momento le había envenenado.

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MensajeTema: Re: Hostilidad   Sáb Jul 30, 2011 6:57 pm

*Notó que ambos había pensado lo mismo y poco a poco se iba haciendo realidad; se desvestían, sus pieles se tocaban... es que lo necesitaba de esa manera de nuevo con él y aunque hubiera intentado olvidarlo era inútil. Con facilidad sus manos deshicieron el obi de su estrecha cintura para poder abrir la túnica con que se cubría el menor, acariciándole el cuerpo casi con necesidad mientras sus labios se encontraban una y otra vez. Y si el menor le rechazaba en ese momento, también lo hubiera merecido, pues su orgullo era demasiado grande para rogarle que no se apartara, en cambio su cuerpo le hacía notar la sedienta necesidad que tenía de él.

*Sintió sus ropas deslizarse por su piel y no hizo nada para impedirlo, le había extrañado tanto que a pesar de que estaba tan molesto lo necesitaba y odiaba tener que sentirse de ese modo <> Pensó tan intensamente hacia él que seguramente le habría escuchado pero le daba igual, por lo menos podría defenderse así, decirle cosas malvadas en pensamientos. "Howl eso no está bien." Se reprendió a sí mismo mientras sus manos al fin le habían desprendido totalmente a Usagi de aquella ropa estorbosa deslizándola por su cuerpo de igual modo.

*Despojándole de toda la ropa, sus manos buscaron las de él y sus ojos hicieron lo mismo, fijándose en las orbes turquesa del mismo modo que sus manos entrelazaban sus dedos con las manos del rubio. No quería que lo viera en ese estado, mucho menos que sus manos alcanzaran sus cicatrices y, sabiendo que su magia estaba débil, pudo musitar un conjuro que le segara parcialmente. No vería las cicatrices, tampoco sus manos las sentirían, así no podría entender... Porque si comprendía porque lo hacía echaría cada una de sus excusas abajo, como torres de cartas. Con ese movimiento ambos cayeron en la cama, el cuerpo del mago sobre el menudo ajeno, volviendo a encontrarse sus labios, soltándose de sus manos como pudo, acariciándole el cuerpo con necesidad y deseo. A pesar de los pensamientos ajenos, que casi podía percibir como si los dijera en voz alta, sabía que ambos deseaba que lo que hacían continuase y llegase a su final.

*El rubio le miró a los ojos desconcertado de aquella mirada que le dirigía, pero ya estaba perdido en el deseo de sentirle por lo que entrelazó sus manos con las ajenas sin objeción alguna, era como si sus palabras se hubieran evaporado en el aire y no hubieran dicho nada... Cayeron en la cama sin que el pudiera negarse, y dejó escuchar un jadeo al sentir al fin su cuerpo frente al suyo, le besó con intensidad, deslizando sus manos por el cuello ajeno aferrando una a su nuca para que no se alejara y la otra le acariciaba el cabello con suavidad. Inconscientemente comenzaba a mover en tenues movimientos su cintura contra la ajena.

*Usagi comenzó a recorrer aquel cuerpo, por él tan adorado, como quien adora a un deidad, con lentitud, deseo, pero a la vez una devoción inimaginable. No sabía el rubio todo lo que le amaba y cuantas cosas estaba dispuesto a hacer por él. Sus manos se deslizaron por su torso, terminando de dejarlo desnudo para él, para lo que pensaba hacer con su cuerpo que fuera tal vez la última vez que se encontrarían de ese modo, no solo sus cuerpos, sino sus almas también. Pegó su cuerpo al ajeno y sus labios se desplazaron en un camino de besos hasta su piel, la cual saboreó como si fuera ambrosía, prohibida, sabor que siempre había sentido en su piel pero ahora con más intensidad que nunca, lo que le hacía imposible apartarse de él.

*Howl le sentía y su corazón se agitaba ante tales caricias, los mareos que últimamente le atacaban habían desaparecido por lo menos en ese momento, no podía dejar de besarle pero su ira se había terminado aquel beso tuvo un tinte más romántico, y le cedió su cuello gimiendo con satisfacción de sentirle nuevamente en su piel, le había extrañado tanto... Cerró los ojos sintiendo encantado como su respiración estaba agitada, su piel reaccionaba a cada toque de él, sus manos le acariciaban al azar sintiéndole como si se tratara de alguien irreal que desaparecería después de aquella hermosa ilusión.

*Sentía las caricias de sus manos sobre su espalda, aún sensible por las sensaciones de latigazos que el emperador le había hecho pasar... por querer a su adorado rubio, por amarlo tanto. Suspiraba sobre su piel, la saboreaba y besaba con adoración mientras sus manos se perdían en las sinuosas formas de sus finas caderas, acomodándose entre sus piernas, dejando que las caderas de ambos se rozasen, disfrutando del erótico sonido de sus gemidos que almacenaba en su mente como un bello recuerdo, deseando llevarle hasta su limite y de ese modo, aunque tuviera su oído más absoluto, saber que en el fondo le seguía amando y que, tal vez un día, le perdonara todo lo que le hacía ahora

*Aquel roce de caderas terminaría volviéndolo loco, gemía bajito a cada roce abriendo las piernas por mero instinto mientras se dejaba hacer. Afortunadamente ya no había más pensamientos de dolor en ese momento, sólo cruzaban por ahí uno que otro pensamiento referente al placer que ahora le inundaba. Le miraba perdido, cómo recorría su cuerpo de aquella manera, sabía perfectamente que no había dejado de amarle en ningún momento, lo cual tranquilizó la inquietud de su alma, bajó una mano que coló entre ambos cuerpos con una sonrisa traviesa que sólo era capaz de revelarle a Usagi en ese tipo de situaciones y comenzó a rozar ambos miembros con sus finos dedos.

*Su cuerpo se estremeció ante el roce de aquella mano entre sus sexos que ejecutaba aquellos movimientos de manera tan tentadora que no podía menos que jadear con placer ante la sensación. Una de sus manos bajó a través de su espalda, acariciándola tersa y perfecta cual era, acariciando su perfecto trasero y hacer que sus dedos rozasen la entrada ajena, la cual ya ante aquellos jugueteos sentía, cosa que aumentaba su deseo de continuar, introduciendo en esta un dedo en lo que sus caderas se movían contra las de él.

*-Ahh!...- Gimió eróticamente ante sus toques sin poder detener aquella mano que había comenzado a jugar con ambos sexos masturbándolos a la par agitando más su respiración, manteniendo los ojos cerrados ante aquellas sensaciones que le hacían vibrar de deseo.

*Disfrutó escuchar sus gemidos tan eróticos de ese modo. Sabía que no tenia que prepararlo demasiado, solo lo torturaba. Jugó con sus dedos en su interior en lo que sus labios alcanzaban su rosados botones y comenzaban a morderlos, lamerlos y succionarlos con deseo, apegando ambos cuerpos y dejando que estos se rozaran constantemente de manera deseosa.

*-Nghn...Usagi-san...- Jadeo desesperado frotando un poco más con su nívea mano aquellas dos hombrías que ya estaban tan duras, se lamió los labios mientras sentía aquellos dedos jugando en su interior, estaba sumamente sonrojado y su cabello ya estaba algo desordenado por la pasión que destilaban en ese momento, al sentir aquel contacto en sus pezones se arqueó ligeramente mordiendo su labio inferior conteniendo un gemido sólo respirando profundamente, apartó su mano para no torturarse más aferrando ambas a las sabanas solo dejándose hacer, no quería que aquello terminara tan rápido y si seguía estaba tan excitado que seguro se vendría, sus gemiditos contenidos hacían eco en la habitación ajena mientras continuaban con aquel juego erótico.

*Al escucharle gemir su nombre de ese modo no pudo evitar relamerse los labios con deseo. Aunque no lo quisiera, seguía en sus pensamientos... Y del mismo modo sucedía con él. Introdujo mas dedos en su interior, tres en total, con los cuales jugaba en el ajeno interior, rozando cada punto en sus paredes, gruñendo al sentir que dejaba de jugar con sus miembros de ese modo, por lo que buscó mover sus caderas para que ambos se rozaran de manera intermitente, dejando escapar jadeos placenteros se perdía en los sabores de la piel ajena cada que con su boca le rozaba, sintiendo que su deseo iba subiendo de manera vertiginosa.

*Abrió más las piernas al sentir aquellos dedos desplazándose en su interior, cerró los ojos con fuerza al sentir como se movía contra él -Mghm!...mmhm!...- Volteó violentamente a un lado intentando contener sus gemidos para torturarle también, cómo le gustaba hacerle perder el control. Respiraba entre jadeos pesados aferrándose a la cama con sus finos dedos sintiendo aquellos labios rozarle de vez en vez enloqueciéndole cada vez más -Por favor...- Comenzó a rogar.

*Podía sentir sus estremecimientos casi como si fueran propios, porque su cuerpo también temblaba por el deseo de sentirle de ese modo, cada vez más agitado. En cuanto escuchó que le rogaba de ese modo, no fue demasiado lo que le hizo esperar. Al fin y al cabo que él también quería continuar. Apartó sus dedos del interior ajeno, para apegar más aún sus cuerpos al abrazarle la cintura, permitiendo de ese modo que el sexo del menor comenzara a frotarse contra su abdomen del mismo modo en que el suyo propio lo hacía contra su entrada. Ah! Una sensación deliciosa. Por lo tanto permitió que sus cuerpos siguieran frotándose de esa forma obscena, queriendo oír más de sus gimoteos y ruegos deliciosos hasta que le hiciera perder la cordura o el control... Ambos, o lo que sucediera primero.

*Le tomó de esa forma con tanta facilidad jugando con su cordura que prendía de un hilo, que el hecho de sentirlo rozando así contra su entrada sin actuar aún le mataba de ansias, tembló entre los roces estremeciéndose, se abrazó al cuello ajeno aferrándose a él y a pesar de ola situación cuidó que fuera con cuidado para no lastimarle la espalda, por alguna extraña razón aquello le pasó por la cabeza. Comenzó a lamer y mordisquear su oído dejando escuchar gemiditos y jadeos muy cerca para excitarle más.

*Aquellos gemidos en su oído, simplemente el sonido de voz era suficiente para subir sus ánimos y el deseo que contenía de poseerlo. Se introdujo de manera lenta en el cuerpo ajeno, que de seguro debía remitir su ausencia durante ese largo viaje mientras lo abrazaba contra sí, comenzando a propiciar un suave vaivén entre ambos cuerpos. Quería escuchar sus gemidos, le encantaban, y hubiera hecho cualquier cosa para asegurar el placer del rubio. Le buscó los labios de nueva cuenta, con deseo, para aminorar un poco aquella necesidad de él que comenzaba a hacerse más palpable.

*Le sintió entrar poco a poco dentro de él y se arqueó al tenerle completamente dentro -AHH!...- Tuvo que liberar un audible y erótico gemido de satisfacción al tenerle al fin dentro, había soñado con aquello todas las noches desde que se había alejado del pelinegro, le necesitaba tanto... -Mghm!...siiih!...ahh Usagi-san!...- Sus piernas se enredaron con fuerza a su cintura disfrutando de aquella sensación, sus paredes tardarían un poco en acostumbrase a aquello, tenía ya ocho meses desde la última vez que se habían visto. Le besó con pasión para acallar sus gemidos que aún así escapaban de su garganta en soniditos agudos y sensuales.

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MensajeTema: Re: Hostilidad   Mar Ago 02, 2011 10:11 pm

Aquel gemido sensual que se escapó de su garganta, le encantó de sobremanera. Continuó con aquel vaivén suave que buscaba acostumbrar al rubio mientras la cordura la perdía en aquellos labios tan anhelados. Casi no podía soportar el estar así con él porque, a pesar de la satisfacción y el placer que le producía, también le hacía sentir terriblemente culpable, por engañarlo, por hacerle creer que ya no lo amaba, aunque en ese momento su cuerpo lo desmintiera de manera tan evidente. Sus manos le acariciaron, ansiosas, sin poder detener su ímpetu una vez lo tuvo de ese modo.

*-mhm!...- Le sentía moverse dentro y era una sensación tan delirante que por más que hubiera luchado contra su mente para alejarse de él y dejarlo así no podía, porque él aún le amaba...no podía evitarlo incluso si el pelinegro ya no lo sintiera así, quizá era algo que merecía por estar destinado a tener a tantos para él, le frustraba pensar que era al único que no podía tener a su total disposición cuando se le diera la gana de ahora en adelante, le besó desesperado apoderándose del dominio de aquel beso durante un momento portantose demandante mientras bamboleaba sus caderas ligeramente contra las ajenas para provocarle más, quería llevarlo hasta el límite y no le importaba que esa fuera la última vez que lo tuviera de aquel modo.

*Le dejó dominar el beso y hacer lo que quisiera mientras él marcaba su cuerpo con cada nueva estocada, cegado por las sensaciones que ello le provocaba. Y aunque hubiera querido reemplazarlo, aquella sensación no era comparable, para nada. Le sintió mover sus caderas contra él y ello le hizo morderse en labio inferior para controlar los estremecimientos. Apartó sus labios de los suyos y volvió a su cuello, el cual atendió con adoración, no importándole si en este dejaba marcas que otros pudieran ver. Aunque tuviera que compartirlo con el resto del mundo, sabía en su interior que una parte del rubio siempre sería suya. - Howl... mghhm...- Suspiró dejándose llevar, abotargado por el sabor y aroma deliciosos de su piel.

*Podía sentirle de un modo tan intenso, que era indescriptible el placer en ese momento, cuando se separó de sus labios comenzó a jadear eróticamente intentando recuperar algo de su cordura junto con el oxigeno que comenzaba a faltarle -Ahh!...- Le cedió su cuello embriagado totalmente de él, de su cuerpo, de su alma intentando fundirse con la suya sonrió tenuemente al sentir que marcaba su cuello de aquel modo pero le dio igual, lo disfrutaba y quería hacerle ver que era sólo suyo de esa forma, nunca de nadie más. Se excitó terriblemente al escuchar su nombre en los labios ajenos, incluso gimió un poco más alto al escucharle aferrando sus piernas a la cintura ajena.

*El que aferrara sus piernas alrededor de su cintura le permitió llegar más profundo en él, disfrutándolo a sobremanera, inclinándose más sobre él, al punto que su sexo se rozaba contra su vientre. La sensación era alucinante y le hacia temblar todo el cuerpo de manera fogosa, temblando. Así no resistiría mucho más, cosa que le hizo notar al hacer más intensas las embestidas. Quería saciarse de él, de su alma, de su ser, ante de que aquel clímax que amenazaba con golpearle tan intensamente, le alcanzara y lo hiciera perderlo de nuevo en medio de su orgullo.

*Al profundizar de ese modo en su interior logró rozar descaradamente aquel punto sensible dentro de él -Ngnaah! Usagi!...AHH~- Gimió arqueándose contra él disfrutando de aquello mientras su cuerpo se estremecía con cada embestida no aguantaría mucho, podía sentir su clímax tan cerca, pero no quería que terminara porque una vez que haya sucedido aquello no sabría como reaccionar. Se abrazó a su cuello aferrándose a él para capturar sus labios en un beso apasionado que buscaba dejar su mente en blanco de nueva cuenta mientras seguían con aquel ritmo que se comenzaba a tornar frenético poco a poco.

*Usagi continuó embistiendo su interior de manera intensa y dejando que le devorara los labios de esa manera que intensa que solo el podía hacerlo, logrando que se perdiera en el contacto de sus bocas, en el que se perdía el sonido de su nombre contra sus labios una y otra vez. Cada estocada en su interior le dejaba más cerca del limbo y poco a poco sentía la presión del pasaje ajeno alrededor de su sexo que iba humedeciendo su pasaje poco a poco.- Howl... N-no, mas... ahm! Howl...- Suspiró el nombre del rubio, aferrándolo como si fuera a desvanecerse.

*-Amgh! ya no puedo... aah! mmhn!- Intentaba resistirse a aquella sensación que se acercaba pero era demasiado, no podía resistirlo, incluso aún así ya podía sentir su vientre algo húmedo por el líquido preseminal que desprendía cada que una punzada de excitación le atacaba. Se vino violentamente después de un par de envestidas más por parte de Usagi, gimiendo su nombre mientras inconscientemente le rasguñaba la espalda.

*- Ahhhg! - Soltó un gruñido que entremezclaba el placer y el dolor cuando el menor arañó su espalda, alcanzando su clímax a la par que el rubio, inundándolo con su semilla y aferrándolo fuerte para luego terminar suspirando ante aquello. Presentía que había rozado una de sus cicatrices y tal vez sus manos se llenaran de sangre, cosa que no quería que el otro notaba, por lo que desvió su atención con un apasionado beso, que le robara el aliento y la cordura, más al separarse fue incapaz de mirarle a los ojos sabiendo que le mentiría. En su mente se formó la frase "Vete, no mires atrás, no digas nada"… Pero fue incapaz de hacerla o decirla, por lo que... Solo se apartó un poco, porque no pudo más que quedase ahí...

*Howl se sintió inundado de aquella semilla disfrutando de la sensación jadeando para intentar recuperar el aliento de tan absorbente clímax que había tomado por sorpresa cada fibra de su ser, le besó correspondiendo algo extrañado pero al ver que al final de todos modos tenía esa actitud desquiciante se sintió herido, indignado... Frunció el ceño con una expresión de dolor tensándose primero para luego apartarse como pudo empujándolo con las manos lejos de él para poder quitarse, tronando los dedos para vestirse en un parpadeo y conteniendo sus lágrimas no pudo evitar decirlo -Te odio!- Salió del cuarto lo más rápido que pudo... sencillamente no podía quedarse ahí ni un minuto más.

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MensajeTema: Re: Hostilidad   Mar Ago 02, 2011 10:26 pm

No pudo decir nada, no tenía nada que decir. Solo lo observó vestirse mientras se marchaba y sus palabras resonaban en sus oidos. Como aquella discusion que habian tenido la primera vez que el menor le dijo que le amaba. Era exactamente la misma sensación en el fondo de su estomago. Se vistió con parsimonia, ya sin ganas. Sintió como la ropa se le pegaba a la espalda a causa de la sangre pero nada hizo por remediarlo, se lo merecía. Porque había vuelto a fallar a su palabra, como siempre. Bien sabía que no era perfecto pero, ¿Siempre tenia que equivocarse de ese modo con él?

Salió de la habitación, alejandose con sus pasos todo lo que podía de él, y sus pasos le llevaron al dojo que tantos recuerdos del menor le traia. Luego de lo sucedido con Keiko, se había jurado no ponerle otra mano encima pero había cedido a la tentación aún en medio de esa discusión. ¿Pero que clase de persona era. Sentado afuera, junto al sendero, pronto comenzó a llover. Se sentó entonces bajo la lluvia y ahí se quedó. No lo merecía, lo sabía, sin embargo lo amaba aunque lo ocultara. Su mente retorcida, en definitiva, no podía estar peor.


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ESCENA TERMINADA
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MensajeTema: Re: Hostilidad   Hoy a las 5:44 pm

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